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Sordas, pero sensibles al ruido

  • Foto del escritor: Igor Sanz
    Igor Sanz
  • 3 dic 2016
  • 1 Min. de lectura

Un grupo de investigadores franceses liderado por Jean-Charles Massabuau, de la Universidad de Burdeos, ha descubierto que, aunque no tienen orejas, las ostras son sensibles a los ruidos submarinos, lo que provoca que modifiquen su ritmo de apertura y cierre de las valvas, condiciona su alimentación y pueden afectar a su crecimiento. Los investigadores han comprobado que las ostras son sensibles a frecuencias bajas, de entre 10 y 1.000 Hertz.

«No hay diferencia fundamental entre el hombre y los animales superiores en sus facultades mentales... La diferencia en la mente entre el hombre y los animales superiores, por grande que sea, es una diferencia de grado, no de clase.»

—Charles Darwin (El origen del hombre)

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