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Los perros también son celosos

  • Foto del escritor: Igor Sanz
    Igor Sanz
  • 2 ene 2018
  • 1 Min. de lectura

En 2014, investigadores de la Universidad de California en San Diego modificaron unos experimentos con niños adaptándolos a perros. Descubrieron que los cánidos respondían mucho más celosamente cuando sus cuidadores interactuaban con un perro falso (acariciándolo y tratándolo como si fuera real) que con otra clase de objetos. Un tercio de los perros intentaron interponerse entre sus tutores y el perro falso, y un cuarto de ellos incluso atacaron al perro de juguete. Los científicos ya habían documentado los celos en los titís cobrizos (Callicebus cupreus), una especie de primates monógamos.

«No hay diferencia fundamental entre el hombre y los animales superiores en sus facultades mentales... La diferencia en la mente entre el hombre y los animales superiores, por grande que sea, es una diferencia de grado, no de clase.»

—Charles Darwin (El origen del hombre)

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