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Nidos con cabeza

  • Foto del escritor: Igor Sanz
    Igor Sanz
  • 6 dic 2016
  • 1 Min. de lectura

Un estudio publicado en la revista especializada Proceedings of the Royal Society B apunta a que detrás de la construcción de nidos de los diamantes mandarines (Taeniopygia guttata) existe un proceso cognitivo sofisticado. Los científicos pusieron a prueba a estas aves dándoles a elegir entre cuerdas rígidas y flexibles para construir sus hogares. Las primeras eran indudablemente mejores, pues si recurrían a ellas necesitaban menos material. Después e varios ensayos, todas las aves acabaron decantándose por las cuerdas más eficaces.

«No hay diferencia fundamental entre el hombre y los animales superiores en sus facultades mentales... La diferencia en la mente entre el hombre y los animales superiores, por grande que sea, es una diferencia de grado, no de clase.»

—Charles Darwin (El origen del hombre)

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